Peligro en el transporte público

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Foto cortesía de Noticias Vespertinas

Eran cerca de las 2 de la tarde de un día que pudo haber terminado como cualquier otro, pero no fue así.

El calor, típico de Maracaibo, se percibía desde muy temprano.

Los motores de los autos calentaban, aún más, el paísaje, mientras un grupo de estudiantes de la Universidad del Zulia se preparaba para abordar un autobús que los llevaría al centro de la ciudad sin siquiera imaginarse que uno de ellos, minutos después, sería víctima del hampa.

La tarde avanzaba y con ella el peligro se aproximaba, los estudiantes, una vez en el autobús, conversaban sobre sus actividades académicas.

El chofer pisaba el acelerador cada vez con menos conciencia, poco a poco los pasajeros se iban bajando y con ello la unidad colectiva se convertía en el escenario perfecto para los delincuentes.

De pronto, un sujeto silvó y cuando el autobús se detuvo, se bajó. Pero en ese momento el peligro se hacía inminente, dos tipos abordaron la unidad colectiva y, como si no tuvieran malas intenciones, se sentaron al lado de José Sánchez, uno de los estudiantes que minutos antes se habían montado.

De inmediato, uno de los delincuentes le comentó al otro en voz alta:

«Pero háblale claro de una vez».

Instantáneamente, josé se percató de la actitud sospechosa de los antisociales, pero era demasiado tarde: ya las cartas estaban echadas y nadie podía escapar de su destino.

Uno de los transgresores le ordenó al estudiante entregarle el celular que guardaba en el bolsillo derecho de su pantalón, mientras lo amenazaba con matarlo si gritaba o si volteaba a mirar para atrás.

No eran muchas las opciones con las que contaba aquel estudiante: daba el teléfono y se convertía en víctima de la delincuencia o se negaba a entregar el celular y muy probablemente pasaba a la estadística de personas asesinadas por resistirse al robo de alguna de sus pertenencias.

Los nervios se apoderaron del joven universitario, a quien esos segundos le parecieron eternos. Sin embargo, mientras sacaba el teléfono de su bolsillo, le dijo a uno de los delincuentes, quizás esperando que se compadecieran de él:

«Pero es un ‘potesito’».

A los antisociales eso no les importó y en ese momento, con la mayor indiferencia que puede tener un ser humano, le arrebataron el celular de las manos. Solo eso bastó para que los delincuentes, aprovechando que el autobús se detuvo en un semáforo de la Av. Delicias de Maracaibo, huyeran del sitio.

De esta forma, un estudiante, como millones de venezolanos, se convirtió en víctima del hampa en un país donde, según cifras extraoficiales, la impunidad alcanza un 95 por ciento , influyendo esto, a juicio de los expertos, en los altos niveles de delincuencia.

Por Néstor Fereira, bloguero venezolano.

Desde Maracaibo, Venezuela.

Twitter: @SoyNestorF

Facebook: Néstor Fereira

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Me encantaría saber tus críticas y opiniones.

Crónica escrita y publicada por Néstor Fereira el miércoles 24 de mayo de 2017 originalmente para Voces No Escuchadas.

Queda prohíbida la reproducción, total o parcial, de esta crónica sin la autorización del autor. Puedes contactarme a través de Twitter…

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